CONICET avanza en una vacuna contra el Aedes aegypti para frenar el dengue

El desarrollo, a cargo de científicos del CONICET y la UNSAM, busca que las personas y los animales generen anticuerpos que reduzcan la supervivencia del mosquito tras la picadura. Ya fue probado con éxito en laboratorio y el estudio se publicó en la revista Vaccine.

Científicos del CONICET avanzan en el desarrollo de una vacuna contra el Aedes aegypti que busca inmunizar a las personas contra el mosquito para que, tras la picadura, se reduzca su supervivencia y, en consecuencia, se evite el contagio de más personas.

El desarrollo tiene lugar en un contexto en el que las enfermedades transmitidas por ese mosquito —entre ellas el dengue, el Zika, la chikungunya y la fiebre amarilla— representan una amenaza persistente y en aumento para la salud mundial. El avance cobra relevancia en un escenario en el que la falta de vacunas sigue siendo un desafío para anticiparse a los brotes.

Hasta ahora, el avance fue probado con éxito en estudios de laboratorio con mosquitos de esa especie que se alimentaron de suero aislado de bovinos inmunizados. El estudio fue publicado en la revista Vaccine.

“En lugar de atacar directamente al mosquito mediante un insecticida, el objetivo es que el propio hospedador (personas o animales) genere, a partir de una vacuna, anticuerpos contra proteínas importantes para la fisiología del insecto que reduzcan de forma significativa su supervivencia después de la alimentación sanguínea, disminuyendo así sus oportunidades de transmitir los virus a otras personas”, explicó Gabriel Briones, líder del trabajo.

Si bien aún no consiste en una vacuna disponible para su aplicación, los especialistas celebran haber demostrado en experimentos que “es posible generar en un hospedador una respuesta inmunitaria contra ese vector de enfermedades infecciosas”.

Cómo funciona la vacuna contra el Aedes aegypti

El equipo del CONICET y la UNSAM desarrolló un antígeno recombinante denominado PT-3, producido mediante técnicas de ingeniería genética y construido a partir de regiones seleccionadas de tres proteínas asociadas a la matriz peritrófica del intestino del Aedes aegypti, una estructura que se forma después de que el mosquito ingiere sangre.

Después, los investigadores inmunizaron bovinos con PT-3, que produjeron anticuerpos específicos y robustos contra esas proteínas del intestino del mosquito. Para estudiar si esos anticuerpos podían afectar la supervivencia de los insectos utilizaron un sistema de alimentación artificial.

El estudio reveló que los mosquitos que ingerían sangre con anticuerpos contra PT-3 presentaban una reducción significativa de su supervivencia respecto de los grupos control. El trabajo se suma a otras iniciativas sanitarias que buscan completar los esquemas de vacunación y anticiparse a la temporada de mayor circulación del mosquito.

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