Testimonios importantes en la jornada de audiencias por el vaciamiento de Waigel

Continuaron las audiencias por el vaciamiento de la empresa Waigel en sede judicial. En el salón de la Cámara Federal de Apelaciones, la jueza Lilia Carnero escuchó a testigos importantes en la causa durante la mañana de miércoles.

En primer lugar declaró el escribano oriundo de Cerrito, Carlos Adrián De Angeli. El profesional intervino certificando una contraventa respecto a una serie de inmuebles que originalmente eran de la empresa Waigel. De Angeli es actualmente el presidente del Colegio de Escribanos.

“Fue una escritura de 6 o 7 inmuebles, además de un lote de terreno por separado. Fui contratado por Campos y Vargas, quienes compraban los inmuebles a Goró y Milesi”, expresó ante la jueza luego de una pregunta de la querella.

Respecto al pago de la transacción, el escribano se remitió al acta certificada y aseguró: “Si ahí se aseguró que las partes expresaron que el pago se realizó antes, yo certifiqué que las partes aseguraron que el pago se realizó antes”.

“En esa época no teníamos obligación de requerir el origen de los fondos. Hoy con los cambios normativos debemos hacerlo cuando se supera el monton, pero en el 2009 no hacía falta”, respondió el escribano ante una pregunta de la querella.

El escribano explicó que por la cantidad de trabajos que realizó y por la cotidianidad del acto, la certificación que le solicitaron no le llamó la atención: “Es muy común que haya transacciones de varios inmuebles, no me llamó la atención en ese momento”.

“Las escrituras se firmaron en 2008 o 2009”, aseveró De Angeli. En reiteradas ocasiones el profesional aclaró que los Waigel fueron clientes circunstanciales y no permanentes de su escribanía: «Podrían hacer una auditoría, tengo todo registrado desde el año 2000. Sólo encontrarán estos actos vinculados a la familia Waigel».

El escribano participó en un distrato que disolvió una acción vinculada a la causa. “Yo participé pero no recuerdo las partes. La regla es que quien requiere la intervención del escribano es quien paga los honorarios”.

Ante la consulta del fiscal José Candioti, quien le recordó una declaración propia del escribano en sede judicial en 2013, donde el escribano aseguró que los honorarios habían sido pagados por Miguel Artemio Waigel, el profesional respondió: “No recuerdo por qué pagaría Miguel Waigel el distrato. La empresa Waigel era la propietaria anterior de los inmuebles”.

El escribano fue demandado civilmente por presunta colaboración en la maniobra de fraude: “Me demandaron porque presuntamente facilité el desapoderamiento de bienes y egreso del patrimonio de Waigel. Pero no sé como está el estado de esa causa, porque la vez que me convocaron a la Justicia provincial declaré sólo como testigo”. En esa línea, lamentó: «Es algo que me afectó profesionalmente».

También intervino en la certificación de algunas firmas de la familia Waigel: “No se si era para la familia o para la empresa. Tampoco recuerdo que inmueble era”. Las firmas eran de varios de los integrantes de la familia Waigel y otros imputados en la causa. La misma fue en agosto del 2009.

Le marcaron una contradicción del imputado Mendoza ya que el señaló que el acta de constatación de firmas se celebró “a la tardecita en Hasenkamp”. “Si el acta dice que se firmó en Paraná, fue porque se firmó en Paraná”, aseveró el escribano.

Tras la intervención de De Angeli, declaró la escribana Ivana Rosalía Margarita Ladner: «Autoricé una única escritura en el 2009, la firmada por Artemio Waigel. Era un fideicomiso de administración de inmuebles. El me abonó los honorarios. La escritura de este fideicomiso la redacté yo».

Le consultaron sobre la procedencia de los bienes que fueron incluidos en el fideicomiso: «No sólo se hizo la constitución, sino que también las transferencias de los inmuebles. Yo pedí el certificado de todos los inmuebles para que estén librados de todos gravámenes. Los titulares eran todos de la sociedad El Legado S.R.L. La mayoría como aportes de Artemio Waigel».

Ante la consulta sobre el titular del fideicomiso, Jorge Guillermo Waigandt, aseguró que estuvo presente en la firma del acta constitutiva pero que desconoce cuándo y por qué dejó de ser titular del fideicomiso con posterioridad: «Yo no intervine más».

«No realicé ninguna escritura pública para Cementos del Paraná. Si pude haber realizado alguna certificación de firmas. En este caso las hice en mi oficina, siempre se hace en mi oficina. Yo no intervine en la elaboración del contrato, sino que sólo certifiqué la firma. Yo no llevaba las certificaciones de firma a ningún lado».

Le preguntaron por declaraciones de su empleada que dijo que siempre llevaba los libros a Waigel: “No sé porque habrá dicho eso”.

Atestiguaron exempleados de Waigel

Durante la audiencia de miércoles declararon varios exempleados de Waigel. Primero fue el turno de Sergio Ariel Klippan. El testigo trabajó entre 2005 y 2009 en una de las plantas hormigoneras con la que contaba la empresa.

“Fui empleado de ellos, los dueños eran Artemio y Fermín. Ellos eran los dueños. Miguel y Artemio eran los que más frecuentaban la planta. Tenían otras hormigoneras, en total estaban las de Santa Fe, Cerrito, Crespo, Nogoyá y Gualeguaychú”, expresó.

El fiscal Candioti le consultó si recordaba algún alquiler o transferencia de la planta a otras personas y negó esa situación.

“Cuando renuncié en 2009 me quedaron debiendo sueldos y aguinaldos, pero nunca reclamé”, expresó ante la consulta de la querella y la jueza respecto a si era acreedor de los Waigel. 

Posteriormente compareció Ricardo Fabián Ferster. Las preguntas de Fiscalía y querella fueron en el mismo sentido que con el testigo anterior.

“Yo me fui en 2008, me di por despedido porque no cobraba y trabajé unos 5 años, desde el 2003 más o menos. Trabajé en la planta de hormigón. Había más de una planta. Era chofer. Todos estábamos en esa situación, no cobramos dos meses y el aguinaldo”, relató.

El testigo aseveró que Artemio Waigel iba una vez por semana a recorrer la planta de hormigon. Tal como el testigo anterior, confirmó que “nunca se nos comunicó que la planta haya sido alquilada”.

“El recibo que me entregaban cuando me pagaban decía Miguel Waigel SA”, expresó.

Aníbal José Moreyra, otro exempleado que trabajó en la misma hormigonera durante un año y medio confirmó que Artemio Waigel iba una vez por semana a la empresa.

Confirmó, tal como el resto de los exempleados, que la planta estaba en el Parque Industrial de Crespo y que la firma se llamaba Hormiwai. También, todos los exempleados confirmaron que Leandro Ripari era el encargado de dicha planta.

También negó que la empresa haya sido alquilada a otra firma. “No escuché nunca hablar de Cementos del Paraná”, expresó.

«En todo el tiempo que trabajé en la empresa, nunca escuché que se haya alquilado o cambiado el nombre», confirmó otro de los exempleados que compareció este miércoles. Se trata de Gabriel Fabián Sterzer, quien trabajó entre 2004 y 2008 en la hormigonera.

En su testimonial fue confirmando cada una de las expresiones de los testigos preopinantes. Sterzer amplió lo expresado por sus excompañeros de trabajo y puntualizó que los problemas en el pago de los salarios, que derivó en las renuncias o despidos indirectos, fueron cuando Artemio y Fermín Waigel se separaron en la administración y la hormigonera quedó a cargo de Artemio.

Por último declaró Roberto Alcides Brauer. El testigo también trabajaba en la planta ubicada en el parque industrial de Crespo: «Era polirubro», aseguró respecto a su labor en la empresa Waigel. Trabajó cuatro años, «hasta que la firma cerró», expresó el testigo.

«No recuerdo de quien era la empresa, hubo intercambios. La hormigonera se llamaba Hormiwai», expresó. El fiscal Candioti le preguntó si recordaba una transferencia a Cementos del Paraná y eso generó una contradicción entre la testimonial actual con la realizada en 2012 por el propio Brauer: «Se dijo que Hormiwai pasaba a ser Cementos del Paraná. Yo sólo seguí trabajando y sé que me continuaron pagando, ahora no recuerdo si me pagaba Waigel o Cementos del Paraná, pero porque pasó mucho tiempo de aquella declaración».

El testigo había declarado en 2012 que «supuestamente la empresa pasaba a ser Cementos del Paraná pero en los recibos de pago decía Waigel y compañía». Eso fue lo que le había recordado el fiscal Candioti.

Ante la pregunta de Fiscalía y querella, el testigo negó conocer a Vicente Mendoza, quien supuestamente estaba a cargo de Cementos del Paraná.

El testigo finalizó diciendo: «Traté de borrar todo esto porque les aclaro que no me hizo para nada bien. Estuve como tres años sin trabajo».



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