Infección viral en Cerdos: Capemppor cuestiona el silencio del SENASA ante nuevos brotes

Alejandro Di Palma, presidente de Capemppor, sostiene que el organismo sanitario dispone de información sobre la situación, pero no publicó un parte epidemiológico que detalle los nuevos casos. Según un informe privado basado en el tablero oficial, Córdoba concentra casi la mitad de los animales relevados con la enfermedad activa, mientras que Entre Ríos no registra unidades productivas en esa condición.

Un comunicado de la Cámara Argentina de Empresas de Genética Porcina advirtió sobre nuevos brotes de la enfermedad de Aujeszky en granjas porcinas, pidió avanzar con el plan de erradicación y llamó a los productores a reforzar los controles de ingreso de personas, vehículos y animales.

Sin embargo, el texto no precisó dónde se produjeron los casos, cuántos establecimientos están afectados ni desde cuándo se registran. Según señaló Alejandro Di Palma, presidente de la Cámara de Pequeños y Medianos Productores Porcinos de Entre Ríos (Capemppor), el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) tampoco difundió un parte epidemiológico específico sobre esta situación.

Di Palma cuestionó que los productores deban enterarse de las novedades sanitarias a través de comunicados privados que recomiendan extremar los cuidados, pero no detallan dónde se encuentran los focos ni cuál es su magnitud.

El dirigente sostuvo que el organismo sanitario cuenta con información sobre el estado de los establecimientos y cuestionó la falta de una comunicación pública que permita conocer la evolución de los casos. Su planteo apunta a una presunta inacción informativa del SENASA: no cuestiona la recomendación de reforzar la bioseguridad, sino la ausencia de datos epidemiológicos que permitan orientar las medidas de prevención.

Qué es la enfermedad de Aujeszky y cómo afecta a los criaderos

La enfermedad de Aujeszky es una infección viral que afecta a los cerdos. No representa un riesgo para las personas ni vuelve insegura la carne porcina para el consumo humano, pero puede provocar graves consecuencias sanitarias y productivas dentro de una granja, incluidos abortos y una elevada mortalidad entre los lechones.

Por ese motivo, los establecimientos deben realizar controles sanitarios mediante análisis de sangre y cumplir con las medidas previstas en el plan nacional. Cuando se confirma la infección, la unidad productiva queda restringida para realizar movimientos de ingreso y egreso de animales hasta presentar un plan de saneamiento, de acuerdo con la normativa del SENASA.

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