Entre Ríos se prepara para El Niño: en qué meses se prevén lluvias e crecientes

El director de Defensa Civil de Entre Ríos, Oscar Díaz Bertozzi, aseguró que la provincia se prepara para afrontar un escenario de mayor riesgo hidrológico durante la primavera, cuando confluyan las precipitaciones propias de la estación con los efectos del fenómeno de El Niño. Según explicó, el principal impacto no estará dado por las lluvias locales sino por el aumento de los caudales de los ríos que llegan desde el sur de Brasil.

A través de la Dirección General de Defensa Civil, el Ministerio de Seguridad y Justicia lleva adelante un plan de contingencia junto a los gobiernos locales para anticipar el impacto del fenómeno climático El Niño durante la próxima primavera. La estrategia se centra en el monitoreo permanente de las cuencas fluviales, el análisis de los mapas de riesgo y la coordinación de acciones preventivas para fortalecer la capacidad de respuesta ante posibles emergencias.

Con el objetivo de reducir riesgos y minimizar las consecuencias de eventuales crecidas, el gobierno provincial intensificó las mesas de trabajo técnico y operativo con municipios de distintos departamentos. La planificación contempla especialmente el trimestre comprendido entre septiembre, octubre y noviembre, período en el que los informes especializados prevén un mayor riesgo hidrológico para la provincia.

El director general de Defensa Civil, Oscar Díaz Bertozzi, destacó que las tareas de prevención comenzaron a principios de año y forman parte de una estrategia integral impulsada por el Gobierno de Entre Ríos. En ese marco, trabajan de manera articulada las áreas de Desarrollo Humano, Salud e Infraestructura, junto con la Agencia Federal de Emergencias y otros organismos nacionales.

Según los informes técnicos, el principal factor de atención para la provincia durante la primavera no estará dado exclusivamente por las precipitaciones que se registren en el territorio entrerriano, sino por el comportamiento de las cuencas fluviales, influenciado por el incremento de los caudales provenientes del sur de Brasil.

A este escenario se suma una condición de los suelos con un nivel de saturación hídrica aproximadamente un 40 por ciento superior al habitual. Esta situación disminuye la capacidad de absorción del terreno y favorece un escurrimiento más rápido hacia arroyos y ríos, por lo que la coordinación entre Provincia y municipios resulta fundamental para optimizar el uso de los recursos disponibles.

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