Vecinos y turistas se congregaron al costado del camino para disfrutar de la largada de los vehículos. Entre sillones, familias y mucha adrenalina, los fanáticos fierreros que viven a pleno la competencia.
El Rally Argentino llegó a la provincia de Entre Ríos y se hace sentir con fuerza en las localidades de Valle María y Diamante. La adrenalina de la competencia convocó a un gran marco de público que se apostó a los lados del camino para no perderse ningún detalle de la largada de los primeros autos.
En el sector de los espectadores para conocer cómo se vive la gran fiesta del automovilismo. Grandes y chicos compartieron su entusiasmo ante el paso de los vehículos. “Es la primera vez que estoy acá en un lugar así. Me encanta”, confesó una niña de 12 años que se dedicaba a filmar con su teléfono cada momento, asegurando que se llevaba “todos los videos guardados”.
La pasión por los “fierros” no distingue edades. Facundo, otro espectador presente, destacó lo que más atrae a los fanáticos: “Es lindo, se escucha lindo. Me gusta el ruido, principalmente”. Por su parte, los seguidores más experimentados aprovecharon para alentar a los pilotos de la provincia. “Hay que bancarlo a Maxi (Arnaiz) y por nombre a Nadia (Cutro), de Concordia”, detalló un aficionado local.
El evento no solo reunió a los vecinos de la región, sino que atrajo turismo de otras provincias. Un grupo de visitantes provenientes de Hurlingham y Don Torcuato, en Buenos Aires, viajaron de forma exclusiva para ver el rally: “Nos gusta lo que es el ruido, la carrera nos emociona”, indicaron. Pese a la incertidumbre por las condiciones climáticas que ponían en duda algunos tramos, remarcaron que “esto es una emoción para el pueblo todo”.
El clima festivo fue el gran protagonista de la jornada. Muchas familias se instalaron con sillones al costado del tramo, algunos acompañados por sus mascotas y otros disfrutando con una cerveza en mano para hacerle frente a la tarde. “Hay que disfrutar todo lo que la vida te ofrece, porque estamos de paso nomás”, reflexionó sabiamente uno de los espectadores oriundo de la aldea.
La emoción fue una constante en cada testimonio, resumiendo a la perfección lo que genera este deporte en la provincia. Ante la pregunta de qué se siente al ver pasar a los competidores, un vecino sintetizó el sentimiento generalizado: “Piel de gallina se me pone. A mí esto me da una alegría bárbara”.

