Editorial: Las PASO demandan reactivación y pleno empleo

Las dádivas no dan resultado, los subsidios son insuficientes y la condición de los beneficiarios es miserable, la economía está golpeada por la crisis y por la pandemia, se incurren en contradicciones permanentes, se inauguran obras dos o tres veces, se prometen reactivaciones e inversiones que no llegaron, y se habla de la creación genuina de los puestos de trabajo y el empleo retrocedió. Parece que los que votaron no se dejaron engañar y los resultados son lamentables, y tienden a empeorar. Nadie desde la gestión de gobierno parece entender la gravedad de la situación ni parece saber cuál es el camino para salir del estancamiento, la inflación, y la decadencia.

El fenómeno de Javier Milei con un modelo antisistema votado por jóvenes del sur capitalino, la protesta con el crecimiento de alguno de los sectores de la izquierda, y el éxito de la oposición en sus diferentes formatos refleja que lo que cuentan son los resultados, y los que resultados padecidos por la ciudadanía en general son inaceptables y decadentes, por lo menos de los últimos doce años.

Si de aquí en más se mantienen los mismos parámetros, y se aumentan las dádivas, el resultado de las elecciones de noviembre confirmará la derrota oficialista de las PASO y viviremos dos años dramáticos hasta que se produzca el recambio democrático.

La mayoría de los movimientos sociales demanda trabajo, ya que no es posible consolidar la tierra y el techo si no se cuentan con ingresos regulares, y con un proceso gradual de mejora constante. Los subsidios son insuficientes, algunas agrupaciones denigran a los beneficiarios obligándolos a participar de marchas y concentraciones políticas, y prometen a los que no tienen plan social que tarde o temprano lo recibirán.

Con el próximo aumento del Salario Mínimo Vital y Móvil se pretende ajustar los planes, mejorar la jubilación mínima, y subvencionar planes de crédito, y repartir ingresos ocasionales que se esfumarán como toda promesa que no tiene como respaldo el desarrollo o el crecimiento.

Los sectores más castigados como el hotelería, el turismo, la producción industrial de ciertos sectores de la economía, que no cuentan con suficientes incentivos como para iniciar su reconstrucción.

El Estado nacional, provincial y municipal siguen siendo elefantiásicos, incrementando las dotaciones, todo a costa del déficit fiscal que no deja de crecer, tanto en los planteles permanentes, como en los servicios contratados en fraude de la normativa del empleo público, como en los organismos descentralizados y autárquicos. En algunos casos, como en la educación pública, hay más de tres designaciones por cada puesto real que hay que cubrir.

La economía en general tiene una cuarta parte en situación dramática, en concurso de acreedores, en quiebra, o al borde de ambas. Algunas marcas y empresas emblemáticas están incluidas en este grupo.

Otra cuarta parte de la economía comienza a vislumbrar algún horizonte en el mediano plazo, y ha comenzado a configurar un escenario tentativo de regreso a la nueva normalidad, a través de un canal de transición.

Tenemos otro 25% de la economía que se mantiene en vida latente, trabajando en parte y preservándose de modo de esperar el mejor momento para volver a la actividad normal. Su nivel de prestación es fluctuante, pero rentable.

Por último tenemos una cuarta parte de la economía que la conforman las empresas de todo tamaño que cubren los servicios esenciales, que aún dentro del proceso de aislamiento (ASPO) pudieron operar a niveles superiores al 50% de su nivel normal de capacidad instalada y que esperan llegar al 70% en el último trimestre. Dentro de este grupo tenemos las empresas de la alimentación, de los productos de sanitización y limpieza, y de consumo masivo en general, las empresas agropecuarias, los frigoríficos, la industria farmacéutica, los servicios de salud privados, los suministros para el agro, las maquinarias del agro, sumado a los servicios esenciales propiamente dichos como la generación y distribución de energía, la red de distribución de gas, y los medios de transporte de personas y de carga de mercaderías. En este grupo tenemos empresas que cuentan con el apoyo estatal, o que se han destacado por haberse adaptado a las vicisitudes del mercado.

En las PASO no se votó la continuidad de la gestión que fracasó ni la continuidad de los mismos instrumentos que lo llevaron a perder la elección en todo el país, incluyendo la Provincia de Buenos Aires. Hasta los sectores más desprotegidos y más vulnerables votaron un cambio, que reemplace las herramientas que mantienen la pobreza y la indigencia, por otros que fomenten el crecimiento, la inversión, y la generación de empleo de calidad.

Se debería comenzar por terminar con las contradicciones como las operadas con los frigoríficos, y se deberían relanzar los polos de crecimiento en las economías regionales (vitivinicultura, citricultura, etc.), en gas y petróleo, en minería, en agricultura ganadería y pesca, en energía renovables, y en el mundo de las tecnologías exponenciales. Todas ellas podrían generar en el corto o mediano plazo prosperidad.

Es cierto que hay quienes insisten tanto en fracasar que terminan fracasando, y éste sería para lo que queda de este gobierno un error crucial.

FUENTE: Cronista



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