Analizan si la violencia de género impidió a Lescano auxiliar a Nahiara

El último día de testigos en el juicio por el infanticidio de Nahiara, allegados de la mujer y profesionales apuntaron a la violencia ejercida por Cristo.

En la última jornada de declaraciones de testigos en el juicio por el infanticidio de Nahiara, declararon profesionales y allegados a la madrastra Yanina Lescano, que fueron pedidos por su defensa. Luego de las testimoniales de días pasados que incriminaron a la mujer en el maltrato a la niña o en el encubrimiento de su expareja, el golpeador Miguel Ángel Cristo, ayer se habló sobre el contexto de violencia de género con la idea de explicar la falta de auxilio de Lescano a la víctima.

En este sentido, la declaración de la abogada María Raquel Asensio aportó definiciones acerca de los estereotipos que existen en el sistema penal a la hora de juzgar a una mujer. La funcionaria de la Defensoría General de la Nación dijo que analizó algunos elementos del legajo del caso Nahiara y advirtió “elementos de alerta” respecto de estereotipos que habitualmente se observan en un proceso penal de estas características. “Se presentan nociones sobre lo que tiene que hacer una mujer para ser una buena madre. Acerca de esta expectativa que una buena madre todo lo sabe, todo lo puede y todo lo debe”, dijo.

“Nosotros vemos que aparecen nociones estereotipadas, si la llevó al médico o no, si la cuidaba, si le controlaba los pañales, lo primero que se investiga es si era una buena o mala madre. En este caso particular, hasta donde yo vi, lo que noté fue una acusación muy amplia, casi de tipo objetiva, tendiente a demostrar si conocía o no la condición de salud de Nahiara, pero luego se derivaba como si fuera una consecuencia ineludible que debió hacer algo al momento, sin precisar cuál era la conducta salvadora. Este es el estereotipo: tiene que haber una buena madre, que todo lo sabe, todo lo puede y todo lo debe”.

En otro tramo, la especialista afirmó: “Lescano hizo referencia a situaciones de violencia. En su declaración encontré un relato verosímil o que tenía algún grado de comprobación, tanto en la situación de violencia como en su relato general. Y noté otra señal de alerta con el estereotipo de la mujer mendaz. La propensión a la mentira de las mujeres. No hay que descreer a priori del relato de las mujeres, no partir de la desconfianza”.

“Cuando las mujeres son sospechosas de haber cometido un crimen aparecen como intrínsecamente no confiables o manipuladoras, es un estereotipo de género que tiene su base en la situación procesal”, agregó.

Por otro lado, Asensio habló del “deber de actuar” que se le impone a las mujeres en este tipo de casos, que “tradicionalmente ha sido la posibilidad de actuar como la posibilidad física de realizar una conducta”. Aunque en muchos casos se presenta “un estado de paralización” en las acusadas.

Explicó esto en la “identificación con procesos de negación que hace que la mujer quede paralizada y que no pueda actuar. Daban cuenta en el caso de Lescano en la impotencia”.

“Falta un análisis contextualizado de cuáles son las circunstancias en que se encontraba esa mujer en ese período, si está con un embarazo a punto de parir, si puede ser relevante o no. Tiene que ser contextualizado y analizar si esa capacidad de actuar está presente, según estos elementos”, dijo Asensio.

Por otro lado, planteó que hay que tener en cuenta “cuáles son los medios con los que contaba. Tiene que ver con las conductas supuestamente omitidas. (…) El estado, el Derecho, no puede exigir conductas heroicas (…) El contexto explica el miedo. Cada vez es menos lo que tiene que hacer el agresor para tener un dominio total”.

La postura de los fiscales Juan Malvasio y Santiago Brugo es que Lescano es tan culpable de la muerte de Nahiara como el padre de la víctima. Le imputan el mismo delito, pero por omisión. La idea central es que la mujer vio cómo Cristo maltrataba, no alimentaba y torturaba a la niña de 2 años, mientras que los hijos de ella estaban en perfectas condiciones; además, sostienen que nada le impedía solicitar ayuda para evitar el fatal desenlace. Permanentemente, en sus interrogatorios a testigos, hacen hincapié en las quemaduras, las lesiones en el tabique, las infecciones en los oídos, las 28 heridas constatadas, etcétera, en el cuerpo de la víctima, para evidenciar que resultaba imposible no saber lo que le pasaba a Nahiara ni haber hecho algo al respecto.

En esta línea han declarado varios testigos que refirieron situaciones y episodios que comprometen a Lescano, como la vecina que dijo haber visto a Cristo pegarle con una ojota en la cola a la niña y la mujer le dijo que si no le gustaba que se fuera. No obstante, todo esto va a ser contextualizado en la violencia ejercida por el hombre hacia la mujer, en base a lo referido, entre otros, por la abogada Asensio.

Todavía faltan los alegatos, pero ya se palpita que el tribunal integrado por Gervasio Labriola, Alejandro Cánepa y Carolina Castagno deberán dictar una sentencia que podría sentar un precedente.

Ayer declararon también dos funcionarias de la Dirección de Asistencia a la Víctima de la Provincia. La psicóloga Candela Aceval recordó el tratamiento a Yanina Lescano a partir de la causa originada a su expareja de apellido Palma, por violación que terminó en un juicio y una condena, y su historia de vida atravesada por la violencia de género.

“Son situaciones que dejan vulnerable a una persona y en las edades que uno genera valores y autoestima Yanina estuvo sola o rebuscándosela como pudo, generando diferentes vínculos de pareja y otros”, dijo la psicóloga. “Era muy preocupada por sus hijos, no solo pide asistencia para ella sino también para su hijo mayor, preguntaba qué podía hacer con los chicos”, recordó.

“Ella tuvo varias situaciones de riesgo expuesta a este tipo de parejas en la cual se generaba una dominación a través de amenazas, violencia física, psicológica. Cuando llega a la oficina toma conciencia de la violencia física, pero previo a eso había habido manipulaciones, privación de la libertad, denigraciones de su persona, como madre, que ella dimensionó después”, contó Aceval, y agregó: “La violencia psicológica es la que mas daña, porque daña la estructura de una persona, sus valores y cómo se posiciona ante la vida y define todos sus vínculos (…) Todas las mujeres podemos ser víctimas de violencia sin importar el nivel de educación que tengamos”.

Además, contó que cuando fue a verla tras la muerte de Nahiara, Lescano “tenía un estado general de angustia por lo que había pasado y por sus hijos”.

FUENTE: Diario Uno

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