Estafas en Rosario por viviendas

Una empresa cordobesa ya dejó a más de un centenar de familias de todo el país sin su hogar. Hay muchos rosarinos damnificados.

Familias de todo el país que soñaban con la casa propia están viviendo una pesadilla. Una empresa cordobesa, que cambió varias veces de nombre, firmó un contrato por viviendas prefabricadas que nunca construyó. Los compradores, que ya casi llegan a 150 de todo el país, presentaron una demanda penal contra los dueños. Los rosarinos afectados viajaron a Córdoba para participar de la acción legal.

Jacquelina Guzmán, de 30 años, es una de las damnificadas de Rosario. A fines de noviembre del año pasado visitó junto con su marido la empresa Megaluxe, ahora New Level Constructora. Viajaron a Córdoba para conocer la planta de fabricación de viviendas y firmaron un contrato para comprar una casita prefabricada. Jamás pensaron que los iban a estafar.

«Queríamos irnos a vivir a General Lagos, donde tenemos un terreno. Nos prometieron un casa de dos dormitorios, con muebles básicos para el baño, bajomesada y alacena, y un recubrimiento de ladrillo visto. Para eso teníamos que pagar el 60 por ciento (270 mil pesos) y nos prometieron que para abril tendríamos la casa lista», contó Guzmán a este diario. Pero nada de eso sucedió.

«Después de la firma del contrato fuimos hablando con la empresa, porque teníamos que ir pagando las cuotas. Nos aconsejaron que fuéramos a Roldán para ver una casa que habían hecho ellos y la visitamos, aunque quienes viven allí no nos dieron mucha información de la empresa», continuó Guzmán.

«El 26 de abril, día en que íbamos a depositar la última cuota para llegar al 60 por ciento que nos exigían para comenzar la construcción, fuimos al terreno. Allí estaban los albañiles que iban a hacer la platea sobre la cual se instalaría la casa. Estuvimos con ellos y luego hicimos la transferencia», indicó la mujer.

Sin rastros

La sorpresa llegó cuando dos días más tarde llamaron a los albañiles, quienes les explicaron que desde la empresa nunca habían transferido el dinero para comprar los materiales, por lo que nunca habían empezado a trabajar y se habían vuelto a Córdoba sin hacer nada. «Llamamos a la empresa para preguntar qué pasaba, pero nunca más nos atendieron el teléfono y no volvimos a tener novedades. Seguimos llamando y te atiende un call center, y te dicen que te van a llamar desde la empresa y no te llaman más», confesó la mujer indignada.

«No podíamos creer lo que nos estaba sucediendo. Nos pusimos a investigar por internet para ver si había pasado algo con la empresa y dimos con un grupo de personas damnificadas por la misma gente que nosotros», señaló.

«Habíamos firmado un contrato con la empresa, ante escribanos, donde decía que contraentrega del pago ellos harían la casa», subrayó la mujer.

El abogado cordobés, Carlos Raúl Nayi, está llevando adelante la causa representando a los más de 150 damnificados de todo el país. «Lo peor es que la empresa sigue vendiendo y estafando», alertó Guzmán, quien confesó que fue amenazado.

«Al principio nos decían que retiremos la denuncia porque sino nos quedaríamos sin casa, pero después fue peor, porque empezaron a decirnos frases como «¿Quién te crees que sos y que nos van a venir a buscar?»». En tanto, los damnificados formaron un grupo de WhatsApp donde se van informando de lo que va sucediendo y todos recibieron amenazas.

FUENTE: La Capital



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