Boca concretó la venta de dos futbolistas e invertirá casi 10 millones de dólares en el próximo mercado

Al Xeneize le ingresará dinero fresco de cara a la siguiente ventana de pases en la que el Consejo de Fútbol promete hacer ruido.

No hubo demasiada actividad en el último mercado que afrontó Boca. El objetivo fue incorporar poca cantidad y alta calidad. Por eso se apostó fuerte a la recuperación de Marcos Rojo, quien lentamente se va poniendo en su mejor forma física y futbolística, y por el colombiano Felipe Román (Millonarios de Bogotá), quien no superó los exámenes médicos y dejó vacante un cupo de extranjero en el lateral derecho. Ahora el Xeneize, con dos ventas ya concretadas, se prepara para invertir en la ventana invernal que seguramente tendrá mucho más movimiento que el año pasado.

Las limitaciones por la pandemia del coronavirus decretada en marzo de 2020 y la postura conservadora de los clubes desalentaron todo tipo de operaciones en Europa, continente que dicta el ritmo de las transferencias a nivel mundial, de cara a la temporada que aún se está disputando. Y si bien la mayoría de los equipos se reorganizaron y lograron salir a flote pese a la escasa incursión en ese ámbito, los entendidos en el tema adelantan que habrá importantes novedades a partir de junio.

Boca, por lo pronto, finiquitó dos salidas que tenía stand by. Se trata de los pases de Lucas Olaza e Iván Marcone, quienes fueron adquiridos de forma definitiva por los actuales conjuntos a los que pertenecen a través de sus respectivas cláusulas de compra obligatorias. La noticia fue confirmada desde la entidad de la Ribera a este medio.

El lateral izquierdo uruguayo se despidió de Boca tras la final de la Libertadores con River disputada en Madrid. En busca de un cambio de aire y frente a la posibilidad de volver a probar suerte en Europa, desembarcó en el Celta de Vigo, donde militó dos años (en la temporada 2015/2016 se había unido al equipo filial del equipo gallego). A mediados del año pasado tuvo chances de regresar al Xeneize, algo que no era visto con malos ojos por el cuerpo técnico comandado por Miguel Ángel Russo, aunque el deseo del futbolista fue permanecer en el Viejo Continente y su continuidad se selló allí.

Antes de extender su cesión en España, Boca tomó una postura que ya es habitué para el Consejo de Fútbol: renovar su vínculo (en este caso hasta 2023) y luego sí prestarlo para evitar que se marchara en condición de libre. Como cláusula incluyeron que si jugaba 20 partidos en la temporada, el Celta se iba a ver obligado a ejecutar su compra por una cifra cercana a los 4 millones de euros. Los de Vigo intentaron renegociar ese monto ante la insistencia del entrenador Eduardo Coudet pero, por falta de fondos, debieron romper el acuerdo en vísperas del cumplimiento de esa cantidad de encuentros.

Así fue que el Valladolid, cuadro que tiene como propietario al histórico centrodelantero brasileño Ronaldo Nazário, se fijó en el uruguayo de 26 años y pactó su préstamo con una obligación de compra que ya se efectuó. ¿El número? Medios españoles informaron que oscila en los mismos 4 millones de euros (poco más de 4,5 millones de dólares) que habían sido acordados antes con el Celta. A principios de febrero el ex Talleres de Córdoba fue traspasado en el mercado local español y desde allí adquirió titularidad indiscutida: jugó 6 partidos y solamente faltó contra Real Madrid por estar suspendido.

De manera simultánea quien fue ganando aceptación en el mismo campeonato ibérico fue Iván Marcone, centrocampista que formó parte de la primera etapa de Russo de Boca pero siempre corrió desde atrás por la preferencia del DT con Jorman Campuzano y prefirió vivir su primera experiencia en Europa luego de que se cayera su transferencia a Independiente de Avellaneda. En Elche, de la mano de un técnico conocido para él como Jorge Almirón -luego cesanteado-, mostró sus cualidades y se ganó un lugar en el once. Lleva 24 cotejos disputados (solo faltó por suspensión o por Copa del Rey contra rivales de menor calibre en los que apelaron a jugadores suplentes) y se convirtió en uno de los argentinos que se afincó en el club que tiene como propietario al reconocido representante argentino Christian Bragarnik junto a Paulo Gazzaniga, Pablo Piatti, Emiliano Rigoni, Lucas Boyé y Guido Carrillo.

El Gordo dejó de pertenecer a Boca luego de que completara su quinto partido con la entidad de Alicante, que lucha por la permanencia. Así estaba estipulado en el préstamo: Elche ejecutaría su cláusula de compra de forma obligada una vez que disputara esa cantidad de duelos. Desde el Xeneize le confirmaron a Infobae que la operación quedó cerrada y, aunque no trascendieron cifras oficiales por la misma, en España apuntaron la suma de 4,2 millones de euros (es decir, casi 5 millones de dólares).

Con estas dos ventas garantizadas, Boca embolsará casi 10 millones de dólares que en su totalidad -o al menos en gran parte- serán invertidos en el próximo mercado de pases. El Consejo de Fútbol apunta a un salto de calidad en junio para brindarle herramientas a Russo de cara a la hipotética segunda fase de Libertadores y sus rondas eliminatorias. La obsesión por la Séptima continúa latente así como la bronca por no haber accedido a la final en la edición pasada.

Como siempre, Juan Román Riquelme y su grupo de trabajo estará pendiente de alguna posibilidad que surja, aunque seguirán abocados fundamentalmente a la contratación de un lateral derecho y uno o dos delanteros de área que suplan la reciente baja de Wanchope Ábila. Todos los cañones siguen apuntando a Inglaterra: sueñan con convencer al uruguayo Edinson Cavani.



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