Investigadores del INTA Concordia trabajan con unos 30 productores para desarrollar la piscicultura en Entre Ríos. Los ensayos permiten obtener hasta 320 kilos de pescado por estanque y buscan demostrar el potencial económico de la actividad.
La cría de pacú en Entre Ríos comenzó a ganar espacio como una alternativa para diversificar la producción agropecuaria. Desde el INTA Concordia, un equipo de investigadores desarrolla ensayos de piscicultura y trabaja con alrededor de 30 productores interesados en incorporar esta actividad a sus establecimientos.
La provincia cuenta con disponibilidad de agua, condiciones climáticas favorables y experiencia en otras producciones intensivas. Sin embargo, la piscicultura todavía se encuentra en una etapa inicial de desarrollo, por lo que los especialistas buscan demostrar su viabilidad técnica y económica.
“La piscicultura está carreteando”, describió Juan Pablo Hegglin, investigador del INTA Concordia, en declaraciones a Bichos de Campo. Con esa expresión, explicó que la actividad aún no terminó de consolidarse, aunque existen condiciones para que pueda expandirse.
El INTA trabaja con unos 30 productores
El equipo de investigación mantiene contacto con productores de la región que participaron de capacitaciones y visitaron las instalaciones experimentales para conocer el funcionamiento de los criaderos.
“Tenemos un grupo de productores, una red donde estamos en contacto, intercambiamos información y hasta hemos hecho algunas compras en conjunto”, explicó Hegglin.
La experiencia comenzó con el desarrollo y ajuste de técnicas productivas. Durante los primeros años, los investigadores evaluaron la cantidad de peces que podían criarse en cada estanque, las condiciones del agua y el crecimiento de los animales.
“En los primeros años ajustamos un poco el sistema de producción”, recordó el especialista. Actualmente, el trabajo se concentra en transferir esos conocimientos mediante cursos, jornadas, capacitaciones y actividades destinadas a productores.
Cómo funciona el sistema de cría de pacú
El INTA Concordia cuenta con una unidad demostrativa integrada por cinco estanques de aproximadamente 320 metros cuadrados de superficie y dos metros de profundidad cada uno.
Aunque la estación experimental está ubicada cerca de la represa de Salto Grande, sobre el río Uruguay, el agua utilizada para abastecer las instalaciones proviene de un pozo de entre 35 y 36 metros de profundidad.
Además de disponer del recurso hídrico, los investigadores señalaron que es necesario contar con suelos impermeables para evitar filtraciones. En las instalaciones del INTA, debajo de una capa arenosa se incorporó arcilla para retener el agua.
Los estanques funcionan mediante un sistema semiintensivo que incluye una turbina para incorporar aire al agua y mantener las condiciones necesarias para el desarrollo de los peces.
Cuántos kilos de pescado se pueden obtener
La incorporación de aireación permite aumentar considerablemente la cantidad de peces que pueden mantenerse en cada estanque.
Según explicó Hegglin, sin ese sistema sería posible criar entre 60 y 70 pacúes por pileta. En cambio, con la utilización de una turbina, el objetivo es alcanzar aproximadamente 250 ejemplares.
De esta manera, los investigadores proyectan una producción final de hasta 320 kilos de pescado por estanque, una cifra que permite evaluar las posibilidades de desarrollar emprendimientos comerciales.
El especialista también se refirió a la escala necesaria para convertir la piscicultura en una actividad económica principal.
“Nosotros tenemos cinco piletas. Las cuentas para mantener una familia dan alrededor de 15 o 16 piletas de estas”, indicó, de acuerdo con las estimaciones realizadas en la experimental.
Una alternativa para complementar los ingresos
Los resultados obtenidos permiten considerar la piscicultura tanto como una actividad principal, mediante instalaciones de mayor escala, como una producción complementaria dentro de establecimientos agropecuarios.
En ese sentido, el INTA busca que cada productor pueda evaluar los costos de inversión, mantenimiento y alimentación antes de incorporar el sistema.
“Los datos que nosotros generamos o damos son escalables a cualquier nivel de inversión”, sostuvo Hegglin.
El investigador mencionó que también recibieron consultas de empresas interesadas en desarrollar proyectos de mayor tamaño, aunque destacó la importancia de conocer las particularidades del manejo productivo.
Cuánto tiempo tarda en crecer un pacú
Uno de los principales factores que condicionan la producción de peces en Entre Ríos es la temperatura del agua.
Según explicó el especialista, la actividad se intensifica entre septiembre y octubre, cuando el agua supera los 19 o 20 grados. En cambio, hacia mayo, las temperaturas comienzan a descender y los peces ingresan en una etapa de latencia durante la cual dejan de alimentarse.
Por esa razón, el ciclo de producción de un pacú puede extenderse entre 15 y 16 meses cuando se comienza con alevines, hasta obtener ejemplares de aproximadamente 1,3 kilos.
Otra posibilidad consiste en adquirir peces juveniles de entre 250 y 300 gramos y completar su engorde durante una sola temporada, desde octubre hasta mayo.
La alimentación representa otro componente importante de los costos. Los peces reciben distintas formulaciones de alimento balanceado según su etapa de crecimiento, mientras que el producto utilizado durante la terminación contiene alrededor de un 27% de proteína.
También experimentan con boga y sábalo
Aunque el pacú concentra buena parte de los ensayos por su potencial comercial, el INTA Concordia también desarrolló experiencias de cría de boga y sábalo
Las pruebas se realizaron tanto con especies separadas como mediante sistemas combinados dentro de un mismo estanque.
Según los resultados observados, la boga presentó niveles de crecimiento y rendimiento similares a los del pacú. En cambio, el sábalo mostró un desarrollo más lento, aunque tiene la particularidad de alimentarse en el fondo y aprovechar nutrientes que otras especies no consumen.
“Nosotros decimos que el pacú es la estrella por la cuestión comercial”, explicó Hegglin.
El investigador señaló que esta especie ya cuenta con presencia en restaurantes y que, según su experiencia, puede alcanzar precios superiores a los de la boga obtenida mediante pesca artesanal en la región.
El potencial ambiental y comercial de la piscicultura
Además de su posible rentabilidad, el desarrollo de criaderos podría contribuir a disminuir la presión pesquera sobre las poblaciones naturales del río Uruguay.
El equipo del INTA estudió especialmente esa posibilidad en especies como el sábalo, cuya captura constituye una actividad tradicional en la región.
Por otra parte, Hegglin consideró que existe margen para ampliar el mercado interno. Según sus estimaciones, el consumo de pescado en Argentina se ubica entre seis y siete kilos por habitante al año, por debajo del registrado para otras carnes.
El investigador también destacó que la provincia cuenta con pescadores artesanales que conocen el procesamiento del pescado y con una trayectoria en producción avícola que podría servir como referencia para organizar sistemas de integración productiva.
El desafío de incorporar nuevos productores
Pese a las condiciones favorables, desde el INTA reconocieron que el desarrollo de la piscicultura requiere capacitación, inversión y conocimiento sobre el manejo de los estanques.
“Nos dimos algunos golpes en las primeras temporadas”, reconoció Hegglin, al referirse a las dificultades que encontraron durante las primeras experiencias.
El manejo del agua, la alimentación y el conocimiento del comportamiento de las distintas especies fueron algunos de los aprendizajes necesarios para mejorar los resultados.
Ahora, el objetivo es que más productores conozcan la actividad y puedan determinar si resulta conveniente incorporarla a sus establecimientos.
“Hay un buen sustrato, creemos, para el desarrollo de la acuicultura”, concluyó el investigador del INTA Concordia.
Fuente: Bichos de Campo.

