Este domingo, los niños celebran su día.
Y nosotros junto a ellos celebramos los juegos, la risa, y los sueños que, como pájaros en vuelo, alcanzan los cielos cercanos.
A través de la canción de Linares y las manos costeras de Dominga Ayala, dibujaremos en las almas gurisas una chalanita de ceibo, como pequeña y dulce ofrenda de amor.
Y mientras los abrazos que sanan cobijen los primeros intentos, los padres y abuelos desde una atalaya de luz, bendeciremos los ojos felices.
Las canoítas de Vicente llevarán por los ríos nombradores las esperanzas tempranas de los bajitos isleños.
Y una larga caricia de mariposas libres, proclamará las dichas del sol.
Por: Roberto Romani


